Black Clover Wiki
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Episodio 4 (084)
¡Aviso de spoilers!

Este artículo incluye información detallada de la trama (spoilers) que quizá no quieras saber si no has llegado a esa parte de la historia. ¡No digas que no te lo advertimos!


El sucesor de Zara (ザラを継ぐ者, Zara o Tsugu Mono) es el episodio número 138 de Black Clover perteneciente al Arco de Investigación de los Demonios. Fue emitido por primera vez el 11 de agosto de 2020.


Sinopsis[]

En las calles de Torsa, un vendedor ambulante le regala unas flores a Zara Ideale. Aunque este se niega a aceptar lo que es su producto de venta, el vendedor insiste en que las acepte como muestra de su admiración. Un momento después, Zora (joven) llega a donde se encuentra su padre cargando un par de bolsas mientras el vendedor se marcha. Zara parece feliz de haber recibido tal obsequio, y las coloca en un florero de su casa.

En el presente, Zora se encuentra sobre un árbol mientras come; en el fondo se ve a Asta con un sombrero de cazabichos. A Zora no le agrada la idea de entrenar en grupo, repitiendo que no se unió a la orden para hacer amigos, y se marcha en un viaje para entrenar mientras viste una túnica que oculta todo excepto una parte de su cara.

En su camino ve unas flores blancas como las que se vio que el vendedor le regaló a su padre en el pasado, y lleva a la su tumba unas iguales. Estando ahí, nota que alguien dejó las mismas flores a un lado, y se pregunta si fue alguien de la aldea. Menciona que la aldea de Torsa estaba orgullosa de su padre por ser el primer caballero mágico plebeyo, recuerda cómo la gente se reunía para celebrarlo y él también estaba feliz por su padre.

Su momento de tranquilidad es interrumpido luego de que escucha a alguien haciendo ruido; un joven cerca está practicando su magia de agua, intentando darle a un blanco que cuelga de la rama de un árbol. Con sus manos, el chico crea un chorro de agua que impacta al objetivo, pero no hace más que empujarlo ligeramente. Zora se acerca para observar oculto detrás de un árbol, y nota que tiene un buen potencial considerando que lo está haciendo sin un grimorio.

De pronto, un disparo es lanzado desde detrás e incendia el objetivo. Después de esto, se acercan tres niños: Kaito, quien lleva un grimorio de magia de fuego abierto es felicitado por uno de sus amigos por haber acertado desde tan lejos, y alabado por el otro. Zora, quien sigue oculto, cree que se trata del hijo de un noble que ha ido a la aldea a veranear en algún lugar cercano. El chico de la magia de agua observa con enojo a Kaito, exigiéndole que se disculpe; sus amigos se muestran sorprendidos e indignados porque un plebeyo le ordene a un noble disculparse, pero Kaito menciona que es un pobre pebleyo sin grimorio y arroja unas monedas al suelo.

Kaito está listo para irse con sus amigos, pero es detenido cuando el chico plebeyo menciona que tendrá su grimorio y será un caballero mágico. Kaito le responde que, siendo plebeyo, no debería ni intentarlo, pero el joven dice que hay caballeros mágicos plebeyos. El noble y sus acompañantes se muestran sorprendidos por ello, y creen que se aprovecharon de alguna debilidad de las órdenes para entrar. Molesto, el joven añade que Zara Ideale no hizo eso; los otros chicos no reconocen su nombre, y ponen en duda que se haya convertido legítimamente en un caballero mágico luego de saber que se unió a las Orcas Púrpura, orden que recientemente cambió de capitán por corrupción.

Cuando le preguntan qué hace respetable a Zara, el joven responde que murió en una misión. Kaito solo se burla, mencionando que por eso los plebeyos deben limitarse a vivir en pueblos. Irritado, el chico plebeyo lanza un chorro de agua hacia Kaito; en respuesta, Kaito le ordena a sus amigos atacarlo con su magia. A pesar de que está pasando un mal momento, el chico plebeyo se niega a disculparse; entonces Kaito decide encargarse mientras sostiene una bola de fuego en su mano. Es entonces cuando Zora interviene, ordenándole que se detenga; sin presentarse, simplemente se acerca con un insecto apestoso en su mano que hace que los nobles salgan corriendo, sin embargo el plebeyo los ataca antes de que se vayan. Luego de que se marchan, Zora pone en duda su inteligencia y le dice que deje de provocarlos, ya que es imposible que les gane a los tres sin un grimorio. Sin embargo, añade que tenía razón al decir que Zara Ideale era un mago respetable.

Después de esto, el padre del muchacho llega buscándolo, llamándolo Ina. El padre le pide a su hijo que le cuente lo que pasó, pero este no quiere responder. Recuerda las palabras de Kaito diciendo que los plebeyos no deben salir de sus pueblos, y responde preguntándose porqué es un plebeyo. Cree que si no fuera un plebeyo tendría más talento con la magia, y cuando está a punto de decir que sería mejor si él no fuera su padre Zora lo toma del cuello de la camisa inmediatamente. Sin embargo, antes de poder hacer o decirle algo al chico, su padre le da la razón: Ina no puede entrenar apropiadamente porque el hombre está herido y tiene problemas para caminar, y su hijo le ayuda a trabajar. Zora toma a Ida y lo lleva cargando mientras este intenta que lo suelte; su padre intenta detenerlo, pero cae al suelo y no puede seguirlos. Se queda atrás pensando en que Zora le parece familiar.

Zora lleva a Ina al cementerio de la aldea y es cuando lo baja, diciéndole que debe llamarlo apuesto enmascarado. Zora le cuenta que Zara era un plebeyo muy diferente a Ina, porque él no se lamentaba de ser un plebeyo ni insultaba a otros. Ina responde que sabe que aspira demasiado alto, y esto le trae a Zora un recuerdo de cuando era un niño y estaba ayudando a su padre a tratar sus heridas; él le había dicho que aspiraba muy alto por ser un plebeyo que quiere ser caballero mágico, pero su padre nunca se sintió desanimado.

Zora le enseña un muñeco de sí mismo, al que llama el supermago Zora, emisario de la justicia: es malhablado, pero cumple sus promesa y protege al reino desde las sombras. El apuesto enmascarado le cuenta que ese Zora también es un plebeyo, pero él no envidia a los nobles o a la realeza porque puede hacer algo que ellos no. Zora se marcha dejándole la intriga de saber qué es ese algo, mencionando que sin saberlo nunca podrá ser un caballero mágico.

Más tarde, Ina está ayudando a su padre a trabajar en el jardín de flores sin poder dejar de pensar en las palabras del misterioso enmascarado. Su padre lo interrumpe para que puedan comer, mencionando que en la tarde seguirá trabajando solo para que él pueda ir a practicar.

Al atardecer, Zora está descansando sobre un árbol hasta que escucha el ruido de Ina practicando de nuevo su magia de agua. Kaito llega repentinamente mencionando que el día anterior lo humilló por un golpe de suerte, y ha vuelto para ajustar cuentas. Esta vez, Kaito lleva una herramienta mágica en forma de brazalete que potencía enormemente su magia, y se nota que no es capaz de controlarla. Esto atrae la atención de Zora, ya que ese no es un juguete para niños.

Kaito le exige que se disculpe besando el suelo, pero Ina se niega ya que no hizo nada malo. Mientras intenta intimidarlo, las llamas en la mano de Kaito crecen más de lo que él mismo esperaba, saliéndose de control y disparando accidentalmente; el fuego se dirige hacia Ina, pero Zora salta frente a él y bloquea el ataque con una trampa mágica que regresa el fuego hacia Kaito, quemándole un poco la ropa en uno de sus hombros. Zora le ordena que se marche, y Kaito se va corriendo irritado mientras deja caer la herramienta mágica. Viendo su fuerza, Ina le pregunta si es un caballero mágico, pero Zora no le da ninguna respuesta definitiva. Zora se marcha, y la herramienta mágica de Kaito rueda hacia Ina.

En su casa, Ina y su padre están cenando cuando de pronto entra un noble, quien acusa a Ina de ladrón y lo toma a la fuerza. El noble toma el brazalete que tenía Ina, que era la herramienta mágica de Kaito, declarando que la había robado de una de sus residencias. Cuando Ina intenta defenderse, el noble aprieta más la mano del chico y lo acusa de mentiroso; Ina responde que la herramienta la tenía su hijo, y él solo la recogió cuando se le cayó. Kaito entra a la casa para decir que Ina está mintiendo, como hacen los plebeyos. El noble toma la palabra de su hijo y toma a Ina para entregarlo a la capital por robo.

Afuera de la casa, el padre de Ina le ordena que suelte a su hijo, pero el noble se niega. El padre de Ina se pone del lado de su hijo, y esto molesta al noble, quien amenaza al hombre con su magia de fuego potenciada por la herramienta mágica. El noble dispara al plebeyo un torrente de fuego, y este rápidamente se defiende con magia de agua. Aún más irritado, el noble invoca sobre su mano una gran bola de fuego que lanza otro torrente de fuego a los dos plebeyos, pero la magia de agua del padre de Ina es capaz de extinguir las llamas antes de que los alcance y logra vencer al hechizo de fuego.

El noble, enojado y empapado, asegura que tiene pruebas de que su hijo es un ladrón y llamará a los caballeros mágicos. Entonces, Zora se acerca al lugar para que le muestre esas pruebas mientras se quita la túnica, revelando su manto de los Toros Negros. El noble encuentra oportuna su aparición y le pide arrestar a esa familia de ladrones, pero Zora le pide las pruebas antes; el hombre le pide a su hijo que le cuente cómo los vio robando en la casa, pero Kiato se queda en blanco sabiendo que está atrapado. Zora entonces cuenta cómo ocurrieron los hechos realmente, ya que el vio a Kaito con la herramienta mágica amenazando a Ina, y se le cayó cuando huyó. Para respaldar su narración, Zora le quita el chaleco a Kaito parcialmente, revelando su hombro ligeramente quemado por sus propias llamas. Ante la presión de Zora, Kaito confiesa que tiene la razón y sale corriendo.

Antes de irse, el noble se dirige amenazantemente a Ina y su padre, pero Zora solamente regaña al noble por ser un fracaso como padre y un noble podrido. Zora menciona que la herramienta mágica tiene demasiado poder para ellos, y le ordena marcharse si no quiere morir; el hombre corre del lugar aterrorizado.

Estando la situación más tranquila, Ina le comenta a su padre que no sabía que su magia era tan poderosa. Dentro de su hogar, el hombre les cuenta que reprobó el examen de caballería muchas veces, y en uno de ellos se lastimó y por eso necesita ayuda para caminar. Aun así no se ha rendido, y practica su magia mientras realiza su trabajo de cuidar las flores. Su motivación es el hombre al que admira, Zara Ideale, quien también reprobó muchas veces antes de convertirse en caballero mágico. Entonces, Ina finalmente descubre que era aquello que Zora podía hacer y los nobles no, y se disculpa con su padre.

Zora se despide de Ina al amanecer, y al darse la mano deja en la del chico un insecto apestoso. Zora se marcha de la aldea, determinado a alcanzar el nivel mágico cero.

Petit Clover[]

Véase también: Petit Clover.

El supermago Zora. Zara Ideale le muestra a su hijo, el joven Zora, un muñeco del supermago Zora, emisario de la justicia; a Zora no parece gustarle mucho debido a su edad, lo considera infantil. El Zora del presente aparece frente al recuerdo diciendo que con 25 años consiguió un muñeco para su edad, mostrando una figura articulada y coloreada que luce idéntica a él; Ina aparece por detrás para decir acusatoriamente que sabía que le gustaban los muñecos. Zora le dice que el muñeco lo pensó Zara Ideale, pero Ina cree que a Zara no se le ocurriría eso; enrabietado, Zora responde que no está mintiendo mientras arroja el muñeco al suelo con fuerza, rompiéndole uno de sus brazos por accidente y horrorizándolo.


Apariciones[]

Magia y hechizos[]

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